miércoles, 6 de octubre de 2010

Homenaje póstumo a Duilio Alejandro Araque Angarita

Su aporte quedará escrito en la historia del telégrafo en Barinas



Quiero dejar presente en el tiempo, en el espacio y más allá de la memoria misma, el testimonio de un hombre sencillo, trabajador responsable y honrado. De esas personas extraordinarias que nacen cada mil años. Era Duilio Alejandro Araque Angarita, mi padre, quien falleció el 25 de septiembre del 2010. Partió, llevando tatuado en el alma todo el amor de sus familiares y amigos.

Hoy tengo ante mí, la reconfortante pero difícil tarea de rendir homenaje póstumo en nombre de mis hermanos (as), a un ser sensible, excelente hijo, hermano solidario, esposo ideal, padre, abuelo y bisabuelo amoroso, amigo especial, comunicador genuino y uno de los pocos telegrafistas que quedaban en el estado Barinas de rigor infinito. Resumir su vida, no es una tarea sencilla; pero es digna de ser contada y recordada.

Su vida familiar.

Nació el 11 de enero de 1941 en la población de Barinitas. Su padre fue Don José del Carmen Araque (+) era un comerciante bariniteño, mientras que su madre fue Doña Celsa Ramona Angarita de Araque (+) quien trabajó en el hogar y como catequista comunitaria. Tuvo 10 hermanos: Luis Ramón (+), Octavio (+), Fredwuvinda, Genadio, Ariel, Ramón, Máximo, Mercedes, Víctor y Crucita, con quienes compartió los mejores momentos de su vida. En 1963, contrae matrimonio con Ladis Elena Lamas Este, con quien procrea hijos e hijas. Ejemplar en el arte de congregar familias, compañeros y amigos. Su presencia vestía de gala cualquier escenario que visitara, aún en asuntos no profesionales, era muy demandado por su sentido de hermandad.

Telegrafista de profesión y de corazón


Bajo la tutoría del gran maestro de maestro Don Lino Jiménez y con tan solo 18 años de edad, viaja a Valencia estado Carabobo en el año 1959, allí estudió en la Escuela de Formación de Telegrafista. En el años 1960, comienza a laborar en en la Policía Técnica Judicial (PTJ) de esa ciudad como Detective de Primera-Radio-Telegrafista y posteriormente como Jefe del Departamento de Comunicaciones. En esa labor contaba, que se comenzó a formar para la vida. Regresa a Barinas en 1965 y empieza a trabajar como Jefe de la Oficina del Telégrafo en San Silvestre, fue su fundador. En esta población, marcó el camino como buen telegrafista logrando el aprecio de los pobladores. En la década de los 70, fue trasladado a Santa Bárbara de Barinas como Jefe de Oficina, al mismo tiempo que animaba los juegos de béisbol y softbol en el Stadium del pueblo con su popular y poderosa Miniteca Fórmula 73. Fue responsable de la oficina de Acueducto Rural de esta localidad y participó en la comunidad como activista político, dejando numerosos conocidos y amigos entrañables. De Santa Bárbara se traslada a Barinas como Gerente de IPOSTEL, en esta institución laboró durante años dirigiendo el mundo de la clave Morse. Relataba siempre las muchas horas que pasaban los telegrafistas frente a un escritorio enviando mensajes con noticias buenas y malas, siempre bajo los enigmáticos puntos-rayas que se traducían en sonidos y el operador como siempre, los convertía en palabras. Como especialista de telegrafía y radiotelegrafía, entendió muy bien su compromiso con la comunidad, supo asumir su profesión con honor y ética. Fue uno de los últimos telegrafistas que hizo una contribución extraordinaria al desarrollo y fortalecimiento de las telecomunicaciones del estado Barinas, por la tanto, su aporte quedará escrito en la historia del telégrafo del estado Barinas.

Fortaleció el gremio de los jubilados

Salió de Ipostel para laborar en la Asamblea Legislativa, en este organismo recibió su jubilación en el año 2000 con dignidad y con la satisfacción de la labor cumplida. Posteriormente ingresa al gremio de los Jubilados del Consejo Legislativo hasta sus últimos días, en esa asociación se dio a querer por su elevado sentido de la disciplina, el respeto y el compañerismo, puesto que poseía un alto concepto de la amistad y solidaridad, esto lo demostró en el trabajo voluntario que realizó durante años en Defensa Civil.

Su voz se hizo escuchar por senderos y caminos


Insigne locutor profesional de la desaparecida Radio Continental. Nos regaló su maravillosa voz en compañía de un excelente equipo de trabajo en la móvil del programa “La Voz del Trabajador.” Durante años, recorrió el territorio barinés narrando los circuitos ciclísticos y acompañando a los deportistas en la reconocida Vuelta al Táchira, me parece oírlo de niña cuando mencionaba con algarabía voz “la vuelta al Táchira orgullo de Venezuela en el mundo”. Como radio aficionado, quien puede olvidar las siglas que lo identificaron en banda corta como 2yx-341 y en banda larga como YV2UG, o como él muy bien lo pronunciaba “YV2-Unión-Guadarrama, aquí YV2-Unión-Guadarrama”, como una manera de rendir tributo a eso queridos y olvidados pueblos barineses. A finales de los ochenta, dictó cursos de Radio Aficcionados en la sede de Radio Club Venezolano en la ciudad de Barinas. Amaba su trabajo, para ello atesoró diversos equipos de comunicación (amplificadores, cornetas, micrófonos, filmadoras, miniteca, etc.) que le dieron la vuelta al estado Barinas animando eventos políticos, sociales, laborales, culturales y familiares.

Padre y amigo por siempre

Sabemos que los padres virtuosos no mueren, dejan huellas imborrables, echan raíces; son generadores de principios, multiplican sus semillas de bondad y amor. Hacen que se les recuerde toda la vida.

Nos ha conmovido profundamente su pérdida, es difícil resignarse a ello, pero fue grandioso compartir su vida, sus conocimientos, sus experiencias y los valores éticos, morales, profesionales y humanos que lo caracterizaron como nuestro padre, nuestro amado padre Duilio, como jugando y a la vez enseñándonos no los recordaba siempre con una sonrisa: “No lo olviden, mi nombre es Duilio, el nombre del doble diptongo ui-io”.

Al cumplirse nueve días (5 de octubre ) de su desaparición física, quienes fuimos sus hijos e hijas, sin duda lo recordaremos hoy, mañana y siempre con respeto y admiración.